No es más rico el que más tiene

escrito por Pablo Rodríguez domingo, 19 de abril de 2009

Un poco de filosofía dominguera en medio de la crisis. Después de quince años de crecimiento ininterrumpido, la economía va cuesta abajo y casi todos ajustamos nuestro consumo al mínimo.
El ahorro está en un inaudito 24% en España, y la compra de viviendas, vehículos, electrodomésticos, muebles, o en general cualquier cosa aplazable, se ha desplomado, mientras que las marcas blancas y el hard discount se están imponiendo, provocando incluso grandes movimientos estratégicos en este sentido, como el de Mercadona, que está potenciando sus marcas en detrimento de las de los fabricantes.

En muchos casos, esto está ocasionado por la situación de desempleo de uno o más miembros de la unidad familiar, mientras que en otros muchos se produce por las expectativas negativas que tenemos acerca de la futura evolución de la economía.

Todos estamos preocupados por ello. Sin embargo, después de más de una década en la que este crecimiento de la economía (algo artificial, como se ha demostrado) y la competición con los demás (amigos, vecinos, compañeros…) han alentado el consumismo y han “creado necesidades”, quizás es buen momento para plantearse que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Caso a)

– ¿Has visto qué chalet se ha comprado Alberto? Impresionante, seis habitaciones, siete cuartos de baño, finca de dos mil metros cuadrados…

– Sí, no lo he visto, pero me lo contó Paco el otro día. La verdad es que es un triunfador…

Caso b)

– Menudo coche que tiene Tomás, trescientos caballos, y todo el equipamiento que te puedas imaginar, asientos con calefacción individual y memoria, si hasta frena solo si detecta un obstáculo…

– Sí, ya me dio una vuelta la semana pasada. Alucinante. La verdad es que le hace falta un coche bueno, porque viaja mucho…

Caso c)

– ¿Qué tal Pedro? Cuanto tiempo… ¡Menudo Iphone que te gastas!

– Ya ves, es que como estoy siempre por ahí de viaje, necesito estar conectado, y así me bajo todos los e-mails cuando quiero. Es un caprichito, pero… ¿a que es bonito? Bueno, y útil, sobre todo, útil…

Hoy en día, muchos profesionales viven en continuo estrés y estarían dispuestos a canjear un poco de esta vida por disponer de un horario más flexible y conciliable con su vida familiar, más posibilidades de formación y desarrollo personal y profesional, etcétera; en definitiva, un poco más de tiempo para sí mismos.

Continuación caso a)

– Tampoco te creas, al fin y al cabo está todo el día fuera y no la disfruta mucho, y los fines de semana casi peor. Y tiene una hipoteca de más de tres mil euros al mes, yo creo que casi trabaja para el Banco. Y además, ¿para qué quiere tantas habitaciones, si ni siquiera tienen hijos?

Continuación caso b)

– Pues sí, eso de estar todo el día en la carretera es un rollo. Yo antes también estaba así, pero ahora puedo ir andando al trabajo, y eso sí que es vida.

Continuación caso c)

– O sea, que están todo el día dándote la lata…

– Sí, no veas, cada vez que oigo el pitido de que hay un mensaje nuevo, ya me pongo histérico, ni el fin de semana me dejan tranquilo.

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